dramateatro revista digital - número 10 /segundo año - setiembre /octubre 2003
revista de investigación y creación teatral

República Bolivariana de Venezuela
Maracay, Estado Aragua

PRIMERA REVISTA DIGITAL DE TEATRO EN VENEZUELA

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EL DIVINO NARCISO de Sor Juana Inés de la Cruz

Stefany Da Costa Gómez

 

INTRODUCCIÓN. Si pudiéramos viajar en el tiempo hasta el siglo XVII y convertirnos, aunque sea por un instante, en una de esas caras que le dan vida al público reunido para ver alguna representación, cualquiera que fuese la elegida, de Sor Juana Inés de la Cruz seríamos realmente afortunados, y mucho más si dicha obra es su autosacramental “El Divino Narciso”, pues este espectáculo debió de ser emocionante e irrepetible.
En escena se trama una hilera mágica que se propone expresar la esencia del catolicismo, se intenta desnudar a Cristo por medio de la sonoridad refrescante, y hasta complicada, del verso y la música. Por nuestra parte y valiéndonos de la prosa, por no considerarnos dignos del uso del verso, intentaremos hilar lo que creemos es la base de esta obra y adentrarnos un poco más en el fascinante mundo de Sor Juana Inés de la Cruz.
Al subirse el telón nos adentramos en una atmósfera nueva que nos transporta a una increíble yuxtaposición de planos temporales que nos pasean desde la época del génesis y los principios del mundo hasta el futuro más próximo, aparece la Naturaleza Humana, la cual fue desterrada por sus pecados del paraíso pero aún así adora la belleza de Narciso el cual no quiere verla pues sabe que ésta fue capas de traicionarlo, la Naturaleza Humana desea recibir su perdón y busca, junto con la Gentilidad y la Sinagoga, la fuente de Narciso cuyo contacto le dará la redención. Pero, aparece un personaje clave llamado Eco el cual, junto con sus fieles servidores Soberbia y Amor Propio, sigue a Narciso pues desean evitar que éste se encuentre con Naturaleza Humana, Eco esta enamorada de Narciso el cual la desprecio cuando Eco su amor le confeso, ella cambia su amor por odio y decide impedir la unión de Narciso y Naturaleza Humana pues si él no es para ella no sería para nadie, más esta lucha será ardua y difícil pues nuestros amantes son casi iguales. A pesar de todas sus tretas, engaños y amenazas la Naturaleza Humana logra encontrarse con su Gracia perdida y regresa a su estado de pureza acercándose nuevamente a su amor, Eco se derrota, Narciso se prepara para morir encomendándose a su padre, Naturaleza Humana cree que él ya esta muerto y llora desperada hasta que reaparece Narciso, el cual no ha muerto, pero la Naturaleza Humana no lo reconoce en un principio pero el amor y redención siempre vence por ello logran estar nuevamente juntos y se aman eternamente, Eco se entrega a la desesperación, Amor Propio se da muerte a sí mismo, las fuerzas del mal se acaban y vence la divinidad (de la Cruz, 1970).
Al subir el telón  los espectadores se encuentran con un mundo de cantos bíblicos y varios tipos de personajes que dan la atmósfera deseada, encontramos seres históricos como Abel, Abraham y Moisés, seres mitológicos como Eco, Narciso, y seres que nacen de pequeñas abstracciones como la Gracia, la Sinagoga, la Naturaleza Humana, etc. El Divino Narciso es una rara literatura si se compara con la hecha por la Burguesía, por ello suele ser clasificada como una literatura iluminada por Dios (Ibid., p. XI).
 Todos los autosacramentos llevan una misma estructura, por un lado el bien supremo es dios el cual lucha contra las fuerzas malignas las cuales siempre son vencidas al final, pero esta historia tiene la peculiaridad de que puede ser tomada de diferentes formas, dependiendo de la profundidad en que sea analizada, como simple historia de amor, celos y odio, un triangulo amoroso entre los personajes principales como son Eco, Narciso y La naturaleza humana, o si fijamos más la atención descubriremos que esta historia recorre lo mítico, lo sagrado, lo humano y hasta lo metafísico por ello para entender este auto se debe de comenzar por entender los personajes, sus sentimientos, y las relaciones que hay entre ellos.
Como ya se dijo los personajes principales son La Naturaleza Humana, Narciso y Eco, la primera, Naturaleza Humana, es una abstracción de la humanidad, representa la vida durante la época del génesis en donde, después de que Eva mordiera la manzana, el humano fue desterrado del paraíso, durante la primera parte es presentada como una forma arrepentida de sus pecados, la cual está buscando llegar nuevamente a los brazos de su amado Narciso, por ello, y acompañada de la Gentilidad y la Sinagoga, emprende el camino para localizar la fuente de su salvación, fuente que representa el bautismo, acto católico que nos aleja del pecado original, ya al final de la obra este personaje cambia pues se encuentra con la Gracia, que es el don sobrenatural que nos hace hijos de Dios y herederos de su gloria, y logra transformarse en la obra perfecta y semejante a Dios, es decir a Narciso.
 Narciso es la unión de lo mitológico con lo divino, según la mitología él es el bellísimo hijo de la ninfa Liriope y del río Cefiso, es la personificación de la belleza adolescente, del “amor propio”, pero a su vez representa a Dios mismo. Sor Juana presenta a este personaje como la prefiguración de Cristo, él es Dios en la tierra, este personaje es siempre presentado en armonía y atraviesa situaciones como las que, según la Biblia, cristo sufrió (las tentaciones de la maldad, su muerte y su resurrección, entre otras).
El último personaje principal es el que, en nuestra opinión, posee mas carga sentimental y es que esta mejor definido en el texto, es por supuesto Eco, ella según la mitología griega era una ninfa hija de un mortal la cual tras enfurecer a la diosa Hera fue condenada a repetir todo lo que las demás personas dijeran, en el texto Sor Juana la traduce como la naturaleza angélica decaída, en realidad es el demonio pero posee algo tierno, pasional, envidioso, engañoso, torpe, etc. Su problema es que su orgullo la lleva a la desesperación, al recelo, de la impotencia a la ira, del desorden a la más pérdida esperanza.
La participación de esta en el texto es fundamental pues no sólo representa el mal personificado, sino que también simboliza el lado diabólico que el amor posee, ésta es el símbolo del amor no correspondido, es la maldad que desea separar a la humanidad de Dios pues ansía tenerlo para sí, ella es un ángel rebelde que fue condenado a la pena eterna por ello procura la perdición de los hombres, por envidia de que ocupen los lugares celestiales que los demonios han perdido.
Este personaje pasa por múltiples sentimientos el odio, el rencor, la infelicidad, pero también el amor, la rendición, el deseo, una característica fundamental de ella es su semimudez, cuando Eco siente rabia y dolor se encierra en su mundo, para esto Sor Juana se apoya en las letras sagradas  las cuales dicen que Jesús curo a un niño que poseía un espíritu mudo (Ibid., p. 103).
También es importante destacar otros personajes que ocupan un papel secundario, pero que son los encargados de hilar las relaciones de los personajes primarios, podemos empezar por los fieles acompañantes de la Naturaleza Humana como son la Gentilidad y la Sinagoga, estos dos personajes representan la separación del pueblo judío pues éste niega a Cristo en su venida y prosigue en su espera, es representa con la sinagoga, en cambio la gentilidad, que sería el resto del mundo el cual lo conoció y lo aceptó, por esto el cuerpo de la idea lo da la sinagoga, por medio del antiguo testamento, y la forma alegórica lo da la gentilidad, por medio de su mito (Ibid., p. 85). Otros personajes importantes los encontramos en la Soberbia y el Amor Propio los cuales acompañan a Eco, ellos son los que remueven en  ésta el sentimiento de venganza, la Soberbia la hace quejumbrosa y obstinada, le cierra los ojos ante lo que la rodea para que se limite a sus ideales sean realizables o no, el Amor Propio le da el odio por la humanidad, esa idea intolerable de todos los hombres que irían al cielo donde ella no podría estar.
 Otros personajes son la Gracia que como ya se dijo es el don sobrenatural que nos hace hijos de Dios y es la que permite que la Naturaleza Humana se aproxime  de nuevo a Narciso, están también los personajes históricos como Abraham, Abel, Moisés y Héroe los cuales no cambian el curso de la historia pero aparecen para demostrar que, aunque fueron desterrados del cielo después del diluvio, por culpa de su soberbia que los hizo olvidar a Dios y adorarse a sí mismos, han regresado a adorarlo a pedir su clemencia, con ello sor Juana trata de reafirmar la idea de Dios como protector que perdona a sus hijos y los lleva al buen camino (Arrollo, 1983, p. 13).
Todos estos personajes son los encargados de hilar la magia que se mueve en escena, por medio de mitos sor Juana trata de darle un sentido alegórico, profundo y dramático a la vida de cristo, pero al mismo tiempo trama un triangulo amoroso que nos lleva a toparnos de frente con las pasiones humanas, pues hay demasiadas relaciones entrelazadas entre los personajes como entre Eco y Naturaleza Humana (envidia, celos) entre Eco y Narciso (adoración, amor propio, rechazo) entre la Naturaleza Humana y Narciso (entrega, lagrimas, descuido) y por supuesto la relación que Narciso tiene consigo mismo como humano y como ser divino.
El Divino Narciso posee lo que es llamado situaciones implícitas y explicitas las cuales nos dan esas dos visiones, lo explicito es el triángulo amoroso, las pasiones humanas desenfrenadas  el amor, el odio, el rechazo, el deseo, la locura, todas juntas en sus versiones más encarnadas.
Lo que vemos es una pareja separada por el odio de una tercera persona que desea quedarse con el amor de una de ellas,  todos actúan por sus pasiones y formas en extrema entrega, hay una lucha humana que nos mantiene absorbidos en la obra hasta su desenlace.  Ahora su forma implícita, o según nuestra opinión apenas una de ellas,  es su expresión dramática religiosa, el momento en que nuestros amantes se transforman en dioses, demonios y otros.
 Justo aquí las situaciones cambian y se convierten en expresiones religiosas sacadas de la Biblia: la más clara y principal es el hecho de que la naturaleza humana represente a la humanidad desterrada del paraíso luego de que Eva mordiera la manzana, otras características serian la fuente que quita los pecados la cual simboliza el bautismo, la semimudez de Eco representa un pasaje divino donde cristo saca un espíritu mudo del cuerpo de un niño, estos espíritus producen tanto la mudez física como la espiritual, otra situación importante de destacar es el momento en que “muere” Narciso, este desaparece y Naturaleza Humana lo da por muerto y llora desesperada, tal como María Magdalena, pero Narciso reaparece, como en la resurrección de Cristo, y ella no lo reconoce, esta situación representa el relato evangélico que señala la resurrección de cristo frente a magdalena: ¿por qué buscáis entre los muertos al que esta vivo?. Es igual de importante el momento en que eco trata de seducir a Narciso con su poder tal como lo hizo el demonio para atraer a Cristo, más este lo reconoce y lo rechaza (de la Cruz, 1970, Notas).
Tanto las situaciones implícitas como la explicitas están totalmente entrelazadas y son las que permiten al espectador ubicarse en un momento de tiempo, permiten que el lector o espectador ubique un momento histórico  ya que el tiempo se transforma según el propósito dramático, hay sin duda una yuxtaposición de planos (el primero sería el de la época del génesis representado por la salida de la humanidad del paraíso, el segundo la época griega representado por los seres mitológicos y las ninfas, el tercero la edad media representado por Abel, Abraham, etc. y el cuarto el futuro donde se unen nuevamente el hombre con su Dios) que dan un sentido de instantaneidad y permite que el espectador logre armar un plano histórico total donde lo sobrenatural es lo más cotidiano.
Cada situación  nueva lleva a otra, es como una cadena de acciones que se relacionan y derivan, al comienzo es una historia muy lineal cuyo clímax, a nuestro parecer, se alcanza cuando todos los personajes se reúnen en torno a la fuente más no se ven, proseguido por la supuesta muerte de Narciso, su desenlace es, por supuesto, cuando Narciso y Naturaleza Humana se encuentran nuevamente, Eco es vencida y Amor Propio se da muerte.
Pero, como ya dijimos, esta idea es para nosotros la primera de las ideas y significados implícitos en la obra, pues si nos fijamos con detenimiento encontraremos una cierta sensibilidad distinta, la que une lo humano con lo divino, la que es real y ficticia a la vez, esta es la vista de Sor Juana Inés de la Cruz, su sentimiento y ser están también en cada expresión de la obra.
Nueva España fue una sociedad culta,  la teología era la reina de las ciencias y a su alrededor se ordenaba el saber, por lo tanto todo el conocimiento estaba condensado en las universidades y las iglesias lo que explica porque esta cultura era netamente verbal (Paz, 1989, pp. 86-89). Esta estructuración intelectual es la base de los ideales de Sor Juana, pues no es difícil deducir que por causa de tan alta cultura el teatro exigía un espectador especifico, sus textos no llegaban al pueblo o a los indios pues cada autosacramento exige una comprensión amplia ya que estos están cargados de aditamentos  que le procuran un sinfín de entendimientos.  Entre ellos el que expresa Sor Juana es en definitiva el sensorial, el que deja en el espíritu del espectador una embriaguez de vida.
Cada texto escrito por Sor Juana nos lleva inevitablemente a imaginarnos cuando la monja, en plena creación, se perdía en su propio mundo de fantasías, esto la sitúa no sólo como poeta religiosa sino también como persona pues a pesar de la claridad que reflejan sus textos siempre se escapa la poesía misma que la conforma. Todos sus textos son reflejos de la perplejidad que ésta siente frente al mundo sensible, frente a las pasiones humanas, por ello cada sentimiento expresado en el Divino Narciso es una pregunta que la monja esconde en su alma de poeta, un alma que no sólo esta llena de espíritu español pues sus versos esconden la alegría de lo americano lo cual sale de ella sin ser  elegidos, más bien ellos son los que eligen su propia forma y discurso pues Sor Juana deja que sus influencias mitológicas se desborden solas.
 Por todo esto es que cuando escuchamos llorar a Naturaleza Humana por Narciso, o cuando sufrimos con Eco por su amor no correspondido, estamos viajando mas allá de la forma teológica con que Sor Juana esconde su propio sentimiento, lloramos, reímos y sufrimos por Sor Juana  pero  a través de sus personajes refugiados bajo la sombra de un Dios, de unos ojos poderosos que siguen cada movimiento.
El Divino Narciso trata sobre el amor y la semejanza, no es sólo la historia del triangulo amoroso sino también la lucha entre simbologías idealistas, ella se aparta así de  una literatura deshumanizada usando todos los recursos posibles, es importante destacar las acotaciones las cuales dan siempre una idea excelente del ambiente donde se desarrolla, pues las indicaciones suelen ser precisas, casi cinematográficas, pues se trabaja correctamente el tiempo, el espacio, el símbolo (Ibid., p. XXXIV).
 Cuando baja el telón, después de que nuestros ojos se han paseado por todos los personajes y las magnificas situaciones en aquel apoteósico momento, es cuando nos percatamos que estamos sentados en el medio de aquel teatro, a lo mejor con la nobleza al fondo que saluda y se levanta, o tan sólo en un cuarto con el texto entre las manos, sólo queda el suspiro y terminar la ultima frase de la obra: el Divino Narciso no es sólo la historia de un triangulo amoroso, y sobretodo muy humano, sino la lucha de ideologías y pasiones. Por esto la relación entre los personajes es tan tierna y sentida, por eso nos une a lo mágico pero dentro de lo terrenal.
“El alma embelesada de sollozos escucha las formas tristes que forman la poesía, todo verso que traspasa el cielo es el reflejo y la voz de un alma callada y ahogada en lágrimas de desespero” (Anónimo, 2002).
 
BIBLIOGRAFÍA.
Anónimo: El alma muerta de desespero, 2002.
Arrollo, Anita, Sor Juana Inés de la Cruz, Tusquets editores, 1983
de la Cruz, Sor Juana Inés, Actos Sacramentales, México, UNAM, 1970.
Paz, Octavio, Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, FCE, 1982.